viernes, 31 de octubre de 2008

Pensar en Kepa Junkera me recuerda el Sonorama. No estaba en el cartel. Y precisamente de la mucha y buena música que vivimos (hace una eternidad, hacía calor, era Agosto) es al único que no pudimos escuchar. Apenas montaba el escenario, cuando (miel en los labios) volvíamos a Madrid. Por eso siento una espinita difícil de explicar, clavada por ahí dentro, entre Carlos Chaouen y esos músicos de jazz de fotos en blanco y negro, de otra época y de otra galaxia, que sé que no podré ver en directo.

Ese escenario que montaba no era en Aranda de Duero (capital del Sonorama), sino en un pueblecito cercano llamado Milagros cuya inquietud musical y programación de actividades podría ridiculizar cualquier programación cultural de muchas capitales de provincia (y por dichos motivos estuve a punto de empadronarme y suplicar al señor alcalde que me otorgara el título de hijo adoptivo, o de mascota mayor, lo que fuera…).

Kepa Junkera juega en otra liga. No se parece al resto de músicos y de músicas que pueblan mi cuarto (y mi mente, por extensión). Presenta un dominio abrumador de la técnica de su trikitixa, que junto a su manera de entender la música, su libertad de movimientos y la influencia de otras músicas del mundo hacen que sea un jugador aventajado. Aún recuerdo con una boca circular de asombro la maravillosa colaboración en un disco de Tontxu (de cuando prácticamente sólo escuchaba cantautores). Y de cómo busqué otro de sus discos porque cantaba mi aún admirado Pedro Guerra.

Ahora cae en mis manos Etxea, el último disco de Kepa. Llamativamente bello, en estos tiempos del usar y reciclar. Destaca su falta de protagonismo. Parece ocupar un plano secundario para dejar que un nutrido grupo de músicos (procedentes de regiones tan diferentes entre sí como el flamenco, el fado o el rock) sean quienes lleven la voz cantante (vaya redundancia, jeje) y el protagonismo, haciendo suyas estos temas populares del cancionero vasco.

Larga vida a este bilbaíno universal, y que yo lo pueda disfrutar pronto en directo (en Milagros, Madrid, Bilbao).

Hasta entonces vuelve a sonar en mi cuarto. ¿O suena en mi cabeza?

http://www.kepajunkera.com

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